Frida,
postrada en cama, realizaba las obras que años después le darían renombre y
popularidad mundial. Mientras esto ocurría, Diego Rivera recorría el mundo,
aprendiendo pintura y conociendo gente como Picasso y Valle Inclán; en su
estadía en París conoció a la pintora rusa Angelina Petrovna Belovna, con quien
más tarde se casaría y tendría un hijo, el que muere al año de nacer.
Estando casado, mantiene una
relación con otra pintora, Marevna Vorobe-Stebelska, y tiene una hija con ella.
En 1922 Diego decidió regresar a México, donde
lo contrataron para pintar el que será su primer mural en la Escuela
Nacional Preparatoria, la escuela donde estudiaba Frida. Rivera tiene 36 años y
Frida 15. No es mucho lo que pasa entre ellos, apenas algunas conversaciones
mientras él pinta. Hacia fines de ese año, Diego se casa por segunda ocasión,
ahora la esposa es Guadalupe Marín, quien lo atrapa con su larga cabellera
negra y ojos profundos; durante su matrimonio tienen dos hijas: Lupe y Ruth; el
matrimonio, así como la mayoría de sus relaciones, no es duradero.
En 1934 la pareja regresó a
México, y en 1935 Frida descubrió que su marido mantenía una relación con su
hermana pequeña, Cristina Kahlo. Aunque Frida había tolerado hasta entonces las
infidelidades de Diego, descubrir que la engañaba con su propia hermana la
hundió en la depresión. A partir de entonces tomó una decisión: seguirían
juntos pero su matrimonio sería una relación abierta en la que cada uno podría tener otras parejas. Frida
comenzó a mantener relaciones no sólo con hombres, sino, también, con mujeres,
lo que despertaba los celos de Diego Rivera, quien, como casi todos los
infieles, justifica su comportamiento pero no tolera el de los demás.
En 1939 el matrimonio entre
Rivera y Kahlo naufragó y ya no soportó más infidelidades, por lo que ambos
acuerdan divorciarse.
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